Está mal disfrazar a un animal



Resulta muy irresponsable y poco ético intentar volver más humanos de lo que ya son a nuestros animales. Ayer, mientras respondía los mensajes de nuestra cuenta de twitter, me encontré con una señora que, feliz de la vida, estaba compartiendo fotos de sus perros vestidos de reno. Al parecer hay toda una historia conmovedora detrás de esto y eso fue lo que intentaron explicarme algunos de sus más fanáticos seguidores. «Ella es una madrazada y hace todo por los perros», «Vos no la conocés, los viste no por moda sino por amor», «¿De qué abuso estás hablando?» (Flavius), «Somos muchos los que seguimos el trabajo de Agu. Lavate la boca» (Ceci), «Esto no es abuso, buscate un trabajo honesto», etc.

El animal como objeto


El primer gran problema que se presenta acá es la humanización ya que la mujer en cuestión, Agu V, es una rescatista que se considera la madre de estos perros. Al creer que son sus hijos, pasa por alto las necesidades básicas naturales de los animales y es aquí donde comienza el abuso. ¿Te imaginás vistiendo a un pajarito solo para ganar likes en alguna red social? Seguramente el pobre moriría rápidamente pero tanto gatos y perros, al ser ultra resistentes, permiten que hagamos con ellos casi cualquier cosa. ¿Está bien? Desde luego que no.

Jackson Galaxy dijo una vez que lo que más odia de la gente es escucharla decir «a ellos les encanta que les pongamos ropa, corbatines o disfraces». ¿Alguna vez te cruzaste con un animal vestido de reno en la naturaleza? ¿Alguna vez te cruzaste con un perro salvaje usando zapatillas o una corbata? Ellos no necesitan nada de eso. Y cuando los obligamos a usar cualquier objeto fuera del collar o arnés, los estresamos. «Nos estamos pasando de la raya. Es una falta de respeto a su naturaleza», insiste.

«Se trata de una relación. No se trata de una propiedad.
Y en toda relación debe haber consentimiento y acá no lo hay».
Jackson Galaxy


Entonces, cuando nosotros como tutores responsables tomamos alguna decisión respecto de ellos, esta debe ser la mejor para su bienestar. Si vestirlos puede provocar estrés al perro, imaginen un animal rescatado que ha pasado por todo tipo de violencia. ¿Qué derecho tenemos de hacerles semejante cosa? NINGUNA. A un animal estresado le bajan las defensas igual que a los humanos. Y si encima está alimentado con comida ultraprocesada, esto podría enfermarlo severamente.

En el episodio de nuestro podcast dedicado a la humanización animal, el antropólogo Juan Manuel López Manfre dice algo real, concreto y terrible: «todo esto es una moneda de dos caras. Por un lado, humanizarlos significa que los consideramos parte de nuestra vida, parte de nuestra familia pero negando su propia forma de existencia. Los incluimos en el clan pero negando que son otra especie».

Si ellos pudieran hablar, seguramente nos mandarían al demonio pero en cambio se ponen tiesos, se sacuden, tiemblan, tratan de zafarse, agitan la cabeza o se esconden. ¿Y que hacen los dueños? Los fotografían y los exponen para que otras personas compartan y llenarse de corazones. Melisa de Sinergia Animal, remarca: Veo innecesario colocarles botitas, gorras, anteojos, etc. Les puede causar miedo, estrés (innecesario), ansiedad, irritacion, molestia para moverse con normalidad. No porque a nosotros los humanos nos guste o porque se vean tiernos, quiere decir que ellos la esten pasando bien.

Pinterest, ya lo dijimos muchas veces, es el lugar más siniestro sobre la tierra en este aspecto. Allí podemos ver gente que le da dulces (tortas, helados, crema) a perros y gatos. ¡Gente que los hace caer o los pone en peligro solo para filmarlos! Personas que los disfrazan o los asustan. Y todos esas barbaridades son muy bien recompensadas con un montón de seguidores y, lamentablemente, la plataforma no permite denunciar nada de eso.
«Cada vez que entro a tik tok, instagram o facebook y veo un animal disfrazado, simplemente me desgarra un poco las entrañas», concluye Galaxy. A nosotros nos ocurre lo mismo. LOS ANIMALES NO SON COSAS. Apreciemos a nuestros gatos y perros por lo que son. Basta de abuso.

Las margaritas y su toxicidad

No todas las plantas son catfriendly y por es importante hablar de las margaritas y su toxicidad.

Es cierto que no hay nada más lindo que comprar flores durante la primavera para decorar la casa. Pero si hay animales, debemos ser precavidos. Y las margaritas y su toxicidad es algo que no debemos pasar por alto.

Las margaritas y su toxicidad


Lauren Cline, MV del Queen City Animal Hospital en Charlotte, Carolina del Norte, explica que si el animal olfatea e ingiere un par de margaritas puede que no pase a mayores. «No son tan tóxicas como los lirios pero estas flores pueden desencadenar problemas gastrointestinales como vómitos, diarrea o hipersalivación». La hipersalivación o babeo excesivo, es una reacción automática que tienen los felinos para deshacerse de algo que sabe mal.

¿Qué las vuelve tóxicas?

Las margaritas contienen sesquiterpenos, piretrinas y lactonas. Estos son productos químicos clasificados como terpenos. Cuando un gato mordisquea e ingiere una margarita, estos químicos ingresan al torrente sanguíneo y como el hígado no tiene las enzimas necesarias para poder procesarlos, se intoxican. Los terpenos también están presentes en muchos aceites esenciales y por eso también debemos tener mucho cuidado con esto.

La intoxicación por ingesta de margaritas en gatos es bastante fácil de tratar. Ante cualquier anomalía en el animal hay que ir al veterinario.

Bellis perennis en Johann Georg SturmDeutschlands Flora, 1796.



Si bien las flores y plantas no son parte de la dieta de un gato, a veces la curiosidad puede jugar malas pasadas. Es cierto que muchos no se acercan a macetas y floreros pero hay otros que sí y uno debe tomar medidas. Además, aquello que hoy no mordisqueó lo puede mordisquear mañana por aburrimiento…

La Sociedad Estadounidense para la prevención de la crueldad animal (ASPCA) tiene un listado de plantas y flores tóxicas bastante completo y vale la pena tenerlo en nuestra carpeta de favoritos cada vez que vamos al vivero. Y no olvides que los crisantemos, dalias y manzanilla también son tóxicos y forman parte de la misma familia de las «Daisies».


Detalle no menor:

Aquellos gatos que comen alimento ultraprocesado (mal llamado balanceado) viven en estado de deshidratación crónica leve. Cuando vomitan o tienen diarrea, es fundamental rehidratarlos y una muy buena opción es tener a mano caldo de huesos. Este caldo es un suplemento milagroso.

Caldo de huesos hecho por un amigo


Heredar un animal es un acto de amor

Dejar como único heredero a nuestro gato no es lo mismo que heredar un animal de otra persona. Y hoy queremos aclararlo.

Cuando uno guglea «heredar un animal» lo primero que aparece en el buscador son cosas que nada tienen que ver con esto sino con leyes y dinero. Por eso quisimos hablar del tema y revisar un poco las historias de nuestros seguidores y amigos.

Heredar un animal

Imaginate por un momento que tenés una vida completamente armada y una casa linda e impecable sin animales porque preferís tener libertad de acción. Y un día alguien te llama para decirte: «me queda poco tiempo de vida y necesito que te ocupes de mi gato». Parece algo extremo pero ocurre y bastante más seguido de lo que uno imagina. Tal vez los casos sean menos dramáticos pero la gente suele heredar animales. A veces el traspaso se hace con papeles, dejando todo claro y en orden bajo la mirada atenta de algún escribano y otras veces…

Uno de mis amigos tuvo que hacerse cargo del gato de la novia. Cuando se separaron, la chica le dijo «quedate con René o lo tiro por ahí». Mi amigo no iba a permitir que eso ocurriera pero la idea de convivir con un gato no era algo que lo hiciera muy feliz. Al principio se odiaron. Pasó mucho tiempo hasta que la relación humano – felino se convirtió en un vínculo hermoso. Juan amó a René como nadie. Y viceversa. Y cuando él murió, se tatuó su cara en el brazo.

René en el brazo de Juan

La pandemia y toda la locura, incertidumbre y terror que vivimos, reavivó esto. Muchos, sobre todo los que estamos solos con nuestros animales, nos desesperamos. «¿Qué va a pasar con mi gato si yo muero?» En un momento, algunos llegamos a hacer pactos con otros conocidos para calmarnos. «Okey, si yo muero primero vos te quedás con mis perros y viceversa». Complejo.

Cuando planteamos el tema en nuestra cuenta de twitter, todo estalló. Nos llegaron muchísimos testimonios hermosos, tristes, dramáticos. Fue algo realmente increíble.
Y con ese material, hicimos un episodio memorable de nuestro podcast.
Milagros heredó a Petunia: «Ella vivía sola con su humano y cuando murió, buscaban un hogar para ella. Tenía 10 años y compartimos juntas 6 años inolvidables». Angie, por su parte, nos cuenta que «al morir mi tía me traje sus 2 gatos a casa. A Bingo, mi tía lo había adoptado de otra amiga que había fallecido y a Panty la tenía de bebé». Todas historias de amor absoluto.

El duelo por la pérdida de un animal

La vida está hecha de momentos, por ende, las pérdidas son inevitables. Si bien tuve tiempo de prepararme para la partida de mi gato, el duelo por la pérdida de un animal puede ser algo insoportable.


Lo primero que hice cuando Amtommio llegó a mi vida fue googlear “¿cuánto vive un
gato?” La respuesta me alegró mucho porque la expectativa de vida de los animales se
había incrementado. Y si bien lo más probable es que vivamos más que ellos,
sobreponernos luego de transitar el duelo por la pérdida de un animal puede volverse muy
complicado.

El duelo por la pérdida de un animal

«No solo hay que aprender a dejar marchar las tensiones, sino también al moribundo. Si sientes apego y te aferras a la persona que ha de morir, es posible que sientas mucho dolor innecesario y que le resulte a ella mucho más difícil soltarse y morir en paz», dice Sogyal Rimpoché. Mi padre murió en el año 2012. Como un acto reflejo, traté de mantenerme fría y práctica durante toda su enfermedad, leyendo libros sobre la vida y la muerte y hablando del proceso en terapia. Horas antes de su partida, me acerqué a su cama, le di un beso y le dije: «andate, viejo. Vamos a estar bien». Entonces supe que era el momento. Cuando me llamaron del sanatorio esa madrugada, tuve un rash en todo el cuerpo y un ataque de ansiedad. Fue algo instantáneo e inmanejable.

La verdad es que yo esperaba que un milagro salvara a mi gatito dorado pero ese milagro no ocurría; tampoco podía quitarme esa maldita presión en el pecho que anticipa lo malo. Hasta que en abril del 2019, mi amiga Julieta Ulanovsky me dijo «cuando llegue el momento de dejarlo ir, lo vas a saber. Te lo prometo». Y al igual que había ocurrido con mi padre, un día me desperté, miré a Amtommio quejándose y le dije «andate, vamos a estar bien». Y lo llevé a dormir. Fui sola porque mi tía estaba muy grave y no quería generar un drama extra a mi familia. Acto seguido tuve un rash y se bloquearon mis vías respiratorias.

Jackson Galaxy dijo una vez que cuando alguien muere, revivimos otras pérdidas. Como si la puerta a esa herida volviera a abrirse. Por eso sentí la partida de mi gato como un tsunami. Él enfermó en el 2015, cuando aún no había terminado el duelo por la muerte de mi papá. Y si bien Amtommio tenía un fibrosarcoma, con la alimentación para carnívoros estrictos y el tratamiento, pudo llevar divinamente todo el proceso. El mayor problema era mi miedo porque los gatos absorben lo que nos pasa como si fueran esponjas. Y yo no quería tocarlo ni jugar con él porque sentía pánico de encontrar nuevos tumores. Literalmente me hacía la boluda encontrando mi sostén en la negación.

«La negación es la forma que la mente utiliza para protegerse temporalmente de la información que es demasiado dolorosa para ser aceptada en el momento en que se recibe», afirma Karen Becker.

Coco


Perder un animal muy amado y confesar públicamente nuestro dolor puede ser abrumador. Mi familia jamás lo entendió y me daba vergüenza explicar lo que estaba sintiendo a mis amigos. Aún así, mamá plantó lavanda en el lugar donde Amtommio está enterrado. Pero esto no solo me ocurrió a mí: Belén, una querida seguidora de twitter, me confesó que no daba más del dolor tras la muerte de su perro pero que a su entorno, le resultaba algo banal. «Toda mi estructura familiar se cayó tras su partida. Él le tenía miedo a las tormentas, a las motos, a los ruidos en general. Hace cuatro años quedó ciego y al mismo tiempo le detectaron diabetes. Por diez años vivimos odiando los truenos, las fiestas.

Durante el tiempo que dura una enfermedad, uno está enfocado en salir adelante como sea. Tal vez por eso, cuando la persona o el animal muere, todo se derrumba. Los días se vuelven eternos, no sabemos qué hacer con las tormentas ni con la playlist que hicimos para que el gato no se sintiera solo en el final. 115 caciones sobre el amor, el renacimiento y la muerte.

Amalia

Pero el vacío tampoco se achica cuando el animal se va de golpe. Mi amigo Julián aún le da vueltas al asunto. Durante las largas noches de insomnio, nuestras charlas siempre terminan en lo difícil que es la vida sin Amalia. Los gatos, al ser escondedores por naturaleza, suelen mostrar los signos de la enfermedad cuando ya es muy tarde y queda poco por hacer. Amalia fue una de las primeras «gatas amigas» de #MiGatoDinamita. Su partida me golpeó fuerte.

«Yo vi llorar a Jackson Galaxy tras la muerte de su gato. Y él debe haber tenido muchos animales», le comenté a Belén en un intento por validar así nuestra pena. Si Jackson llora y está triste, todos los demás también podemos estarlo. Qué absurdo, ¿no? Permitirnos sentir dolor y tristeza es el único modo (saludable) de surfear el duelo.

Las etapas del duelo.


¿Sabías que llevar luto sirve para que los demás sepan que acabás de perder un ser amado y te apoyen? En Argentina ya no se usa pero el concepto es interesante ya que de algún modo, deja al descubierto ese dolor que ocultamos por vergüenza.

Elizabeth Kübler-Ross, en su trabajo On death and dying, señala las cinco etapas del duelo:

1. Negación
2. Ira
3. Negociación
4. Depresión
5. Aceptación.

El 2019 fue el año de la ira total. Estaba enojadísima, sobre todo con las últimas personas que lo atendieron. Y el solo hecho de tener que volver a pisar un consultorio me provocaba terror. No confiaba en nadie y no quería pasar por algo tan traumático nunca más.

Y si mi pena era palpable, la de mis otros gatos también. Amtommio siempre fue el centro de todo, desde el día uno. Era el gato alfa de la casa y su partida dejó muy solos al Dr. Oli Shapiro y Curni Lov. Con el tiempo, ellos fueron adoptando características propias de Tony para que yo no extrañara tanto. Y eso terminó repercutiendo en la salud de ambos. Demasiada responsabilidad.

Cada vez que cuento lo que pasa con mis animales, la gente frunce el ceño y me mira raro. Es bueno saber que ellos, al igual que nosotros, se manifiestan como pueden. Mili, la gatita de Belén, se crió con Coco. Y cuando él murió, ella empezó a dormir en los lugares propios del perro. Hasta que la tristeza creció tanto que dejó de comer. Cuando la llevaron a la veterinaria, estaba con 40º de fiebre. El estrés por la pérdida de su compañero le estaba jugando una mala pasada. Por suerte, ya está diagnosticada y en tratamiento.

La aceptación

Hay muchas cosas a tratar: la dinámica de la casa, el vacío, las conductas de todos, los cambios, nuestro estrés y el de ellos. Las feromonas ayudaban mucho en el proceso pero tuve que cortar el tratamiento cuando dejaron de conseguirse por los problemas de importación en el país. Eso no estuvo bueno y empezamos a deprimirnos. Oli orinaba fuera de la caja, perdió pelo, se daba atracones con comida, hurgaba la basura. Y la gata lo atacaba sin parar, impidiéndole estar cerca mío. Claramente ella había tomado el mando. ¿Yo? No podía dormir.

Por suerte, una amiga me recomendó a la veterinaria Julia La Valle y así comenzó el proceso de aceptación. Recuerdo que ni bien mencioné a Amtommio durante la primera consulta, me desmoroné y tuvo que abrazarme. Creo que fue la primera vez que pude desahogarme sin miedo ni vergüenza. Ella no solo me entendió sino que además pudo «leer» a mis gatos. Hubo una búsqueda y mucho amor.

Creo que lo que más me gusta de la medicina holística es el concepto del todo. Mis gatos son un todo integrado a mis emociones. Es imposible tratarlos a ellos sin saber qué nos está pasando como familia inter-especie. Y por eso, cuando alguien cercano enferma, «deberíamos» hablar de inmediato con el terapeuta floral y el veterinario. Explicarles la situación, formar grupo y pedir sostén. Digo «deberíamos» porque el momento suele llevarnos puestos. Y en ese desborde es muy difícil pensar. Nosotros tuvimos ese combo pero de forma intermitente y ningún tratamiento «entrecortado» funciona.

Altar del día de los muertos (2022)



La tinta no secó (uh)
Y en palabras dije muchas cosas (uh)
Pero en mi corazón
Todavía queda tanto por decir
No me voy
Me quedo aquí

No estás solo.




Hay millones de personas pasando por algo así en este mismo momento. Desde que arranqué con #MiGatoDinamita en twitter, he despedido a muchísimos gatos de seguidores y amigos. Cada vez que uno enferma y su humano me escribe, todo se pone difícil pero sepan que blanquear nuestras emociones, escribir sobre el dolor y la pérdida ayuda muchísimo. A mí me tomó años entender esto pero acá estoy.

Mi mundo ha cambiado por completo pero Amtommio no para de mandarme señales y su legado sigue intacto en este blog. Y la vida de Belén, tal como la conocía, también se vio alterada. Y aunque aún está en la fase de querer agarrar a su perrito cada vez que empieza a tronar, sabe que de este lado hay red para sostenerla.
Lo mismo Andrea, que perdió a Rayi hace muy poco y todavía se siente aturdida por el shock y el Chino, que aún no deja de llorar a Lulito. O nuestra querida Silvina Ocampo: los días sin Mishito son terribles pero gracias a él existe Flores4Patas. Asimismo acompañé a muchos: Valeria me pasaba el parte diario de Daisy y cuando partió, le escribió una poesía para incluir en la revista a modo de homenaje. Pepo, Dumas, Kitty, Perlita, Goody, Circe, Lady Michigan, Fidelia, Blanqui, Magnolia… La lista es grande, sí. Pero más grande es nuestro amor.

Somos afortunados. A pesar del dolor, la pena y el vacío, somos afortunados por haber podido formar parte de sus vidas.

El animal como objeto

Si el humano hiciera el esfuerzo de no molestar al gato por unas semanas, notaría un cambio de conducta rápidamente. Basta de tratar al animal como objeto.


El mundial y las fiestas o eventos (Halloween, Navidad, cumpleaños, casamientos) son fechas complicadas para los animales porque suelen tornarse abusivas. La gente con tal de ganar un like es capaz de cualquier cosa y usa al animal como objeto.

El animal como objeto

«El ser humano destruye todo», me dijo una vez una veterinaria. Y estoy de acuerdo. Solo él es capaz de aprovechar la euforia festiva para vestir a gatos y perros con camisetas, ponerles gorros de Papá Noel, cascabeles, rodearlos de guirnaldas y obligarlos a asistir a eventos que nada tienen que ver con su naturaleza. Internet, lamentablemente, fomenta esto y Pinterest se ha convertido en el mismísimo infierno: las personas no solo comparten fotos de animales disfrazados sino que suben videos donde se los puede ver comiendo todo tipo de alimento inapropiado y peligroso para su especie.

Hace unos días, la MV Ivana Álvarez publicó este posteo en su cuenta de instagram. En una época donde muchos obligan a sus animales «a llevar» los anillos hasta el altar, esto me parece esperanzador.


En el episodio #106 de nuestro podcast hablamos sobre la humanización animal y los problemas que esto acarrea. Porque no se trata simplemente de ponerle un bonete a un gato sino que va más allá. Y es ahí donde se ve claramente cómo el deseo del hombre se impone por sobre el bienestar de la mascota. Lamentablemente hay un gran mercado allá afuera que promueve esto.

Como editora de una revista de gatos, suelo leer a la competencia y el panorama es bastante aterrador: publicidades de ropa, ultraprocesados, cosméticos y accesorios para animales. El único collar que debe usar un gato es aquel que le permita colgar una chapita identificatoria. Si no hay chapita, no debe haber collar. También he visto cómo les cortan el pelo para dejarlos más lindos sin reparar en la importancia del manto protector.

Por su parte, la asociación veterinaria británica, asegura que algunos perros pueden sentir molestias o sufrir problemas respiratorios si su dueño le pone un disfraz. Afirmación que la organizadora de eventos (¡desfile de disfraces para mascotas!) Deepika Sharma niega rotundamente al asegurar que «los perros adoran llamar la atención y siempre se los ve muy felices cuando se los viste y adorna». Una completa locura. Claramente, el negocio es enorme. Y no va a terminar porque hasta el veterinario o etólogo más sensato es capaz de vender su alma por un puñado de dólares y promocionar productos nocivos, contradiciendo su discurso.

Hace unos días, empezaron a aparecer las primeras fotos de animales vestidos con camisetas deportivas. «A mi perro le gusta», «Yo amo a mi perro, ponerle ropa no le genera nada malo», «Solo lo visto para sacarle una foto. Si vos no lo entendés, es tu problema», comentan como si eso fuera una actitud inocente. Lamento informarles que de inocente no tiene nada. A tu perro no le gusta, a vos te gusta.

Heber Sibilia de «Dogs on holidays», explica: «cuando los humanizamos, poco a poco iremos erradicando de sus genes todas las costumbres que los hacen perro (o gato). Si entendemos que son animales sensibles, podremos darnos cuenta de que humanizarlos es sacarlos completamente de su eje».

Por eso tiendo a diferenciar dueños de tutores responsables. Un dueño es aquel que sostiene todo tipo de conductas abusivas que van desde comprar animales, alimentarlos con productos peligrosos (huesos cocidos, milanesas, fideos, dulces) y vestirlos mientras que el tutor responsable es aquel que quiere aprender cómo mejorar la calidad de vida de ese animal con el que convive. Y entiende, entre otras cosas, que es muy peligroso llevarlo suelto en el auto, permitir que se asome por la ventanilla, pasearlo sin correa o tenerlo en una casa repleta de plantas tóxicas.



Jackson Galaxy, por su parte, considera un acto irresponsable tratar de volver al gato o perro más humano de lo que ya es. «Me parece una falta de respeto y están cruzando una línea», insiste. En lo personal, me preocupa que no sepamos tolerar las diferencias y nos cueste tanto aceptar al otro por lo que es. ¿Por qué no tratar al perro como perro? Él no es tu hijo y no está mal que no lo sea.

Por eso también suelo remarcar la idea de propiedad. Compraste un perro, es tu objeto y vas a querer hacer con el pobre animal lo que sea, incluso con violencia, porque para eso lo pagaste. Y las relaciones no deberían darse de ese modo, nunca. No son tu propiedad, no seas abusivo. Willy, mi compañero del podcast, siempre me dice «si los seres humanos maltratan a sus hijos, por qué no habrían de hacer lo mismo con un animal». Tiene razón, ¿no?

El artista y antropólogo, Juan Manuel López Manfré, dijo en el #4 de Hello Cats: «Humanizarlos es algo cruel. Por el contrario, creo que hay que animalizar a los animales en el sentido de entender cuáles son sus necesidades, percibir qué les hace bien y qué les hace mal y tratar de acompañar y ser responsable desde esa perspectiva».

En definitiva, nada más lindo que crear un vínculo amoroso y respetuoso con un otro, en este caso con nuestros gatos y perros. Y entender que una camiseta de fútbol no está en su naturaleza y es un gesto tiránico, es el primer paso para que esa relación se convierta en lo que debe ser. «No puedo explicar lo que me sucede cada vez que abro instagram o Facebook y veo un animal disfrazado. Siento que mis entrañas se desgarran. Disfrazate vos, disfrazá a tu marido y queré a tu gato por lo que es. Dejemos a los animales fuera de esta frivolidad», concluye Jackson.


Juan Manuel López Manfré y su gato Pocho

Adaptar la casa para el gato

Hay muchos factores estresantes para un animal acostumbrado a vivir en la naturaleza. Adaptar nuestro hogar para un gato, es crucial.

Cuando uno convive con un animal, la casa debe prepararse para tal fin. Sí, debemos adaptar la casa para el gato. Y esos cambios y ajustes deberán satisfacer sus necesidades, procurando su bienestar como primera medida.

Adaptar la casa para el gato


Hace unos días, una seguidora me dijo: «que se arregle con lo que hay. No voy a modificar los ambientes ni mis costumbres para que se sienta a gusto». Por suerte, en esa vivienda hay un perro y el nuevo integrante parece llevarse muy bien con él ya que mantiene conductas afiliativas como el allogrooming (aseo mutuo) y allorubbing (frotado mutuo). De otro modo, estarían frente a un gran problema debido a la falta de estímulos.


Error de comunicación

Los gatos suelen ser un misterio básicamente porque los humanos estamos más acostumbrados a la interacción con los perros y la demanda o indiferencia felina nos termina dejando off side casi siempre. «¿Qué le pasa? ¿Por qué no viene cuando lo llamo?» «Vive pegado a mí, no puedo hacer nada sin el gato» «¿Me necesita o es independiente?»
Y nuestra poca capacidad para decodificar correctamente el idioma felino hace que se produzca el «corto» y es ahí cuando llega el zarpazo y la relación empieza a complicarse por temor. En algunos casos, esto termina con el animal en un refugio porque el tutor no quiere sentirse amenazado.



Preaviso

Antes de todo ataque, hay un preaviso, solo hay que saber distinguirlo. Florencia, otra seguidora de nuestro blog, siempre termina con heridas importantes en sus brazos a causa de esto. No solo no sabe cómo jugar con Maia sino que tampoco logra detenerse a tiempo. Vivir en un monoambiente sin lugar para que la gata descargue su energía empeora mucho la situación. «Fijate en las orejas, en la posición de la cola. Ella te va a avisar cuando se haya cansado», le decimos. Ayer jugó rudo de nuevo y terminó en la guardia porque se le había hinchado la mano tras un zarpazo.

El contacto social de un gato con su tutor es importantísimo pero siempre y cuando sea en los términos del animal y podamos redirigir su instinto cazador a otro objetivo: caña, ratón, pelotita o tronco de árbol. Esos brotes de actividad están relacionados con una conducta predatoria y suelen ser cortos pero hay que tener cuidado.


Los espacios.

La distribución de la casa en determinadas áreas es de suma importancia y deben estar muy bien diferenciadas, sobre todo si hay más de un gato.
«Asegúrate de que cada uno tenga un lugar de descanso individual y apartado. Podría ser la parte superior de un árbol para gatos, una caja (que esté abierta) o un lugar cómodo sobre un estante del armario. Si notas que a uno le gusta esconderse o tomar una siesta en un lugar determinado, considera comprar una cama o manta suave para gatos y ponerla en ese lugar. Es muy importante que cada uno de tus gatitos tenga al menos un área privada a la que pueda retirarse», indica la Dra Karen Becker.




El juego.

La rutina de juego es muy importante para los animales de interior. Lo ideal es hacerlos correr y saltar durante 20 minutos, dos veces al día. ¡Por eso es tan importante la catificación de la casa! De este modo, además del enriquecimiento ambiental evitaremos accidentes. También es fundamental que luego de ese período de actividad intensa, guardemos todo. En casa, por ejemplo, la cañita está un cajón y solo sale de allí cuando vamos a jugar. Y no olvides de cansarlo antes de la última ración de alimento.

Las bandejas sanitarias.

Este es un punto muy complicado porque la mayoría de los tutores se niega a poner la cantidad de literas que un felino necesita. Nadie quiere tener «el baño» en el living pero como diría Jackson Galaxy: «si no podés lidiar con la caja de piedritas, no tengas gato». Tanto en el podcast como en este blog hemos hablado muchísimo del tema. Y no nos vamos a cansar nunca de repetir la fórmula: 1 gato = 1 caja + 1.
¿Cómo debe ser la bandeja?
Baja: para que puedan entrar y salir cómodamente.
Descubierta: para que el polvo no les haga mal, entre otras cosas.
Amplia: para que pueda moverse a su gusto.
Y debe colocarse en lugares socialmente activos.


El aburrimiento causa estrés. Colocar un árbol para gatos o una mesa alta junto a una ventana es una gran opción. El gato podrá relajarse y mirar todo lo que ocurre en el vecindario.


Las ventanas:

El estímulo visual es crucial para un gato de interior. Él debe poder observar lo que pasa afuera, ver la luz y los movimientos de insectos, aves y plantas (catfriendly). Esto es muy enriquecedor pero debemos tomar precauciones para evitar accidentes. Sin redes no habrá balcón ni ventanas abiertas. Y las plantas de ese entorno deben ser siempre aptas.
Ellos aprecian la variedad de luz y el estímulo. Los túneles para jugar son algo realmente fantástico. Y si prestás atención, es altamente probable que lo veas cambiar de ambiente y superficie a lo largo del día.

Mantener a las pulgas y garrapatas naturalmente alejadas

¿Es posible mantener a las pulgas y garrapatas naturalmente alejadas de nuestros animales? Desde luego. Y en este post te explico cómo.


Se acerca el verano y todos sabemos que a medida que sube la temperatura, se renueva la temporada de plagas diversas: hormigas, moscas, mosquitos, pulgas y garrapatas. Esto un verdadero fastidio, sobre todo si tenés un perro que ama revolcarse en el pasto o tu gato se alimenta con ultraprocesados. ¿Qué hacer? Aprender a mantener a las pulgas y garrapatas naturalmente alejadas.

En este sentido, es mejor estar atentos y ser proactivos para evitar un dolor de cabeza mayor que va más allá de una casa infestada de pulgas: gatos con mycoplasma y perros que enferman a causa de las garrapatas.

Hay que mantener a las pulgas y garrapatas alejadas

Lamentablemente muchos productos localizados contra plagas pueden tener muchísimos «contras» y provocar irritación cutánea, convulsiones y parálisis. Y en algunos casos, también la muerte. Entonces, seamos responsables con aquello que usamos en nuestros animales. Bañar a un perro o gato con químicos es una locura total.

Hace algunos años, uno de mis gatos se agarró tiña. «Si él la tiene, todos la tienen», me explicó la veterinaria e inmediatamente tuvimos que lavar toda la ropa con agua hirviendo y enjuagarla en vinagre, tirar todo lo que no pudiera lavarse de ese modo, pasar lavandina (siempre con mucho cuidado) sobre algunas superficies, aspirar dos veces al días toda la casa y sobre todo las cuchas, airear y dejar que entre el sol en las habitaciones y aplicar tópicos en la zona donde se hubiera formado la aureola. Además, me recomendó un splash de vinagre y agua en partes iguales que usamos para vaporizar sillones, camas, almohadones y también sobre el lomo de ellos. Sin dudas, un gran tip.

Nutrición adecuada.

Un animal bien nutrido, hidratado y con el sistema inmune fuerte es la base de todo. Por eso es tan importante una dieta apta para carnívoros, fresca y balanceada según los requerimientos de su especie. Algunos veterinarios holísticos coinciden en asegurar que un animal saludable raramente atraiga pulgas. Además, un sistema inmune fuerte ayudará con toda aquella patología que pueda ser provocado por una garrapata. El grounding sumado a una inmunización adecuada también es de muchísima ayuda y ni hablar de los suplementos como el ajo (en la dosis indicada por el nutricionista) para prevenir los parásitos externos. En casa también usamos una cucharadita de levadura de cerveza en copos para espolvorear el alimento pero esto no es 100% aconsejable para animales alérgicos.

Mucho cuidado con los productos que usamos en casa.

Off, raid, fluido manchester, tabletas y espirales. Todo eso es tóxico para los animales y puede que para nosotros también. Las tabletas están contraindicadas para la gente con asma, por ejemplo. Siempre debemos leer la letra chica. Sí, es complicado porque uno necesita cosas prácticas y efectivas pero también hay que poner en la balanza el resto.

Repelente natural para gatos.
(receta de Karen Becker)

Pulverizador.
–        240 ml de agua.
–        120 ml de vinagre de manzana (preferiblemente orgánico).
–        10 gotas de aceite de Neem.
–        10 gotas de aceite de Catnip.

El vinagre de manzana tiene propiedades antibacteriales, antivirales y es fantástico para repeler pulgas y garrapatas. El aceite de Neem, por su parte, es un excelente repelente para cualquier bichito gracias a su olor. El aceite de catnip funciona para espantar los mosquitos.

Nota: para perros la fórmula es igual a la de los gatos pero se le agregan 5 gotas de aceite de geranio. El repelente se coloca en la heladera y antes de salir, rociás al perro siempre evitando los ojos. Duración aproximada del efecto: 4 horas.

Terapia floral para gatos

Mi relación con las flores de Bach se remonta al año 2008: yo estaba pasando un momento pésimo y mi amiga Nadina me recomendó a su terapeuta floral. Ese primer aproach fue realmente extraordinario. Mi psicoanalista hablaba directamente con la persona que me armaba las preparaciones y así formaron un equipo de trabajo que me ayudó notablemente a superar ciertos cambios críticos en mi vida. Con los años y habiendo tenido tan buenos resultados, apliqué la terapia floral para mis gatos. Y el efecto fue aún mucho mejor.

Hay algo en los felinos, probablemente su extrema sensibilidad, que los vuelve más receptivos a las flores. Cuando llegó Curni Lov a casa, uno de mis gatos se estresó tanto que le bajaron las defensas y enfermó. En ese momento yo sabía poco y nada de animales y cometí el grave error de no hacer la adaptación y mi casa se convirtió en un campo minado. La veterinaria que atendió a Amtommio en aquella urgencia me reprendió severamente, haciéndome entender que había puesto en peligro a mis otros animales. Por suerte, todo se normalizó y Curni quedó oficialmente integrada a la familia. Pero para eso, debimos recurrir a las flores.

Terapia floral para gatos


1. ¿Qué son las flores de Bach?

Son una serie de esencias naturales utilizadas como remedios energéticos para tratar situaciones emocionales como miedos, fobias, stress, depresión, etc. Y de este modo, ayudar a que las personas puedan avanzar y evolucionar en su vida. Fueron descubiertas entre 1926 y 1934 por el médico, homeópata y bacteriológo inglés, Edward Bach y desde entonces muchos profesionales las utilizan para complementar tratamientos tanto de humanos como a nivel veterinario.

2. ¿Cómo funcionan en animales?

Según explica Silvina Ocampo de Flores4Patas: «los sistemas florales tienen valor terapéutico, existiendo múltiples preparados para abordar el tipo de padecimiento de nuestros animales. Ya sea para reactividad, agitación, angustia o miedo, todas estas esencias se preparan para ayudarlos, con una mejoría notable en la mayoría de los casos».
Hay muchas formas de tomarlas pero ella me arma unos «Splash» para que pueda vaporizar las flores por el manto de mis gatos. Eso crea un vínculo de amor y conexión difícil de explicar, a tal punto que vienen solos a buscar su dosis.

3. El duelo.

Cuando murió Amtommio, mis gatos sintieron muchísimo su ausencia ya que él era el puente, el nexo. Y yo no podía parar de llorar. Los humanos muchas veces olvidamos que los gatos son esponjas energéticas y todo lo que nos ocurre los afecta muchísimo. Mi estrés y mi pena se trasladó a ellos, que fueron adoptando actitudes de Tony como para que yo no lo extrañara tanto. Así fue como el Dr. Oli Shapiro empezó a sentirse algo perdido mientras que Curni Lov se volvía más intensa y agresiva. Nada de eso estaba bien.

4. Primera parada: veterinaria.

Lo primero que hicimos fue consultar con Julia Lavalle (veterinaria biológica) y hacer estudios completos en una clínica para descartar patologías subyacentes. Julia, con muchísimo amor, revisó la historia de vida de cada animal y la mía porque, como bien sabemos, todo lo que pasa en el hogar repercute en ellos. Tanto Curni como el Dr. Oli Shapiro estaban en perfectas condiciones pero había que controlar más el nivel de stress y les aplicó terapia neural.
Y entonces… ¡la pandemia, la neurosis colectiva y de nuevo los miedos!

5. Medicina energética.

Si bien medito desde el año 2010 no siempre puedo manejar correctamente la incertidumbre. Y la cuarentena hizo que muchas cosas olvidadas volvieran a aflorar. Hablando con Silvina, ella me propuso armar un tratamiento para mis gatos con el fin de ayudarlos a transitar todo ese torbellino de emociones porque yo hacía balancing, grounding y meditación pero ¿y ellos? Había que hacer algo y así fue que arrancamos con unos preparados puntuales para cada uno.
Las terapias florales no son algo mágico. Es fundamental tener paciencia, observar al animal para luego poder comunicárselo al profesional. Como dice Jackson Galaxy: «en un mundo perfecto, el cuerpo físico y el energético funcionan armónicamente pero en la vida real, en el aquí y ahora, hay muchos desequilibrios».

«Los tratamientos florales son una forma natural de cuidar y mejorar la calidad de vida del animal», comenta Silvina Ocampo.

6. Dr. Oli Shapiro.

El mundo sigue revolucionado y yo también. Por eso mi gato continúa tomando flores y buscando su eje. Hace unas semanas, Silvina hizo un preparado nuevo para ayudar a empoderarlo pero es tan sensible, que en pocas horas pasó por todos los estados: durmió, se escondió, se alejó de nosotros, intentó independizarse y orinó fuera de la caja. Los gatos son muy buenos a la hora de camuflarse para no ser vistos y, en este caso, resetearse. Hay días en que mi gato desaparece por completo de la escena y no lo volvemos a ver hasta la hora de comer. Los bloqueos energéticos hay que eliminarlos y mi gatito está intentando encontrar su equilibrio, cortando un poco el lazo conmigo y volviendo a ser más él.

Dr. Oli Shapiro by Eduardo Morcillo




Grounding

Tan vertiginosa es la vida moderna que los humanos no nos damos cuenta de todo lo que absorbemos al estar rodeados de productos electrónicos. Por eso es tan importante estar en contacto con el sol, el aire, el agua y la tierra. El earthing o grounding es una práctica maravillosa que consiste en estar descalzo sobre la tierra durante 30 minutos. Este contacto nos puede proporcionar beneficios conductuales y fisiológicos.

El movimiento proviene de la tradición japonesa de shinrin-yoku que significa sumergirse en las vistas, los sonidos y los olores de la naturaleza. Yo suelo hacerlo todos los días, incluso meditando. El resultado es realmente maravilloso.

Grounding

Según médicos y veterinarios holísticos, los hallazgos de investigación informados y asociados con esta práctica curativa incluyen «efectos terapéuticos sobre la función inmunológica, la salud cardiovascular, las enfermedades respiratorias, la depresión, la ansiedad y los trastornos de hiperactividad». Cuando comenzó la pandemia uno de mis médicos me marcó tres actividades que sí o sí debía realizar: meditar, hacer grounding y moverme. Y aunque ustedes no lo crean, la meditación también ayuda a los animales porque nos relaja. Cuanto más centrados y relajados estemos nosotros, mejor estarán ellos.

Los animales domésticos al igual que nosotros están completamente separados del contacto directo con la tierra. Nosotros porque la vida moderna nos ha empujado a eso y nuestros gatos porque son indoor.

Abdullah Alabdulgader publicó en «Nature» un artículo que evalúa las fuerzas magnéticas de la tierra y cómo estas influyen en el sistema nervioso de los mamíferos. Por esta razón, los factores ambientales energéticos afectan la psicología y los comportamientos de ellos. Los animales son muy sensibles a las resonancias de Schumann, que a 8,7 hercios, son casi idénticas a las ondas cerebrales alfa (relacionadas con la calma, la creatividad, el estado de alerta y el aprendizaje). En lo personal, antes de meditar, yo suelo entrar en alfa.

Amtommio pasaba en conexión con la tierra 20 minutos diarios. Esto lo ayudaba a recuperarse y fortalecer su sistema inmunológico. 


Muchos médicos sospechan que la mayoría de las enfermedades son provocadas por una inflamación crónica durante un período de tiempo prolongado. Por eso, la mayoría de los profesionales holísticos indican la eliminación de la dieta de todos aquellos alimentos pro-inflamatorios (café, harina, tés, gaseosas, lácteos de origen vacuno, etc). Y en el mundo animal sucede lo mismo. Y aunque la enfermedad puede manifestarse de diferente manera según los cuerpos, genética, medio ambiente, alimentación, el punto en común es la inflamación crónica. Por eso es tan importante desterrar los ultraprocesados.

Lo mejor que uno puede hacer, es encontrar un lugar adecuado para poder estar al aire libre con el perro o el gato entre 30 y 60 minutos. Lamentablemente, las plazas y lugares públicos no siempre están libres de stress y ruido. Y si uno no tiene jardín en la casa, la cosa podría complicarse. La solución se llama grounding pad. Esta almohadilla puede ofrecer muchos beneficios tanto para humanos como para perros y gatos. Incluso puede ayudar con las fobias a los ruidos o tormentas.

Lo primero que va a ocurrir seguramente, es la normalización de la sangre. Y luego, cambiará la energía. Es un día a la vez. Yo pongo una alarma en el celular que me recuerde que tengo que salir al jardín para conectarme con la tierra. Y cuando puedo y quieren, voy con mis gatos usando un pretal.


La bandeja sanitaria

El gran error de los tutores de gatos radica en no querer lidiar con la bandeja sanitaria. Para ellos, cuanto más oculta y cerrada, mejor. Y sin importar lo que ocurre con el animal.

La gata de una de mis amigas tiene problemas urinarios y renales. La comida seca ha desencadenado esta situación pero la elección de la caja de arena no ayuda. «Ella saca las piedritas de la caja y yo no quiero limpiar el piso cada vez que tiene que orinar. Lo solucioné comprando una litera cerrada y piedritas de gel», me dijo. ¿Dónde está ubicada la caja? En el lavadero, junto al lavarropas.

La bandeja sanitaria cerrada

1. Lidiar con la bandeja sanitaria.

Hace muchos años, ni bien llegaron mis primeros gatos, una de las cosas que más lamenté fue no tener lavadero en casa. «Si tuviera uno podría poner las piedritas allí en lugar de tenerlas a la vista de todos». Ese es el primer error que todos cometemos: querer ocultar las literas. Cuando están en la naturaleza, los gatos disponen de un espacio sin límites para hacer sus necesidades. ¡Y encima, al aire libre! Entonces, ¿dónde debemos ubicarlas? En lugares socialmente activos. A diferencia de otros animales, ellos nos hacen el gran favor de orinar y defecar en una bandeja y nosotros, en vez de estar agradecidos, buscamos «peros» y nos sorprendemos porque sacan las piedritas afuera o mojan el sillón. Realmente no es justo.
El segundo gran error es no respetar la fórmula: 1 gato = 1 caja + 1. Es decir: si en casa hay dos gatos, el número de areneros debe ser tres. El baño del gato o bandeja sanitaria debe atenderse a conciencia. No es lo mismo comprar una marca de piedritas que otra. ¿Quién debe elegir la arena? ¡El gato, desde luego! Tampoco es lo mismo usar una bandeja cerrada que una baja, abierta y accesible. La limpieza es otro punto fundamental: nada de perfumes, lejía ni desodorantes. ¿Cada cuánto se lavan? Una vez por mes, usando agua caliente y jabón neutro o algún producto enzimático. Y se limpian diariamente, dos veces: mañana y noche.

A muchos gatos, sobre todo a medida que van haciéndose mayores, les cuesta mucho entrar a la caja por eso, lo ideal, es que sea 100% cómoda. ¿Querés tener gatos? Entonces, deberás aprender a lidiar con la caca y el pis incorporando cajas de arena en zonas transitadas del hogar. Los problemas urinarios son una emergencia veterinaria y muchas veces empiezan por una mala alimentación o una mala elección de la bandeja.

2. Analizando casos.

En el #114 de nuestro podcast, repasamos algunas cosas puntuales sobre el tema y revisamos dos casos muy diferentes pero con un denominador común: en ambas casas hay una sola bandeja y encima, cerradas.
El tema es complejo y muy incómodo ya que por lo general se prioriza la necesidad humana antes que los requerimientos del animal. Por esta razón siempre hacemos hincapié en no humanizar a nuestros gatos y perros. De este modo, evitaremos pasar por alto sus necesidades más básicas.