Está mal disfrazar a un animal



Resulta muy irresponsable y poco ético intentar volver más humanos de lo que ya son a nuestros animales. Ayer, mientras respondía los mensajes de nuestra cuenta de twitter, me encontré con una señora que, feliz de la vida, estaba compartiendo fotos de sus perros vestidos de reno. Al parecer hay toda una historia conmovedora detrás de esto y eso fue lo que intentaron explicarme algunos de sus más fanáticos seguidores. «Ella es una madrazada y hace todo por los perros», «Vos no la conocés, los viste no por moda sino por amor», «¿De qué abuso estás hablando?» (Flavius), «Somos muchos los que seguimos el trabajo de Agu. Lavate la boca» (Ceci), «Esto no es abuso, buscate un trabajo honesto», etc.

El animal como objeto


El primer gran problema que se presenta acá es la humanización ya que la mujer en cuestión, Agu V, es una rescatista que se considera la madre de estos perros. Al creer que son sus hijos, pasa por alto las necesidades básicas naturales de los animales y es aquí donde comienza el abuso. ¿Te imaginás vistiendo a un pajarito solo para ganar likes en alguna red social? Seguramente el pobre moriría rápidamente pero tanto gatos y perros, al ser ultra resistentes, permiten que hagamos con ellos casi cualquier cosa. ¿Está bien? Desde luego que no.

Jackson Galaxy dijo una vez que lo que más odia de la gente es escucharla decir «a ellos les encanta que les pongamos ropa, corbatines o disfraces». ¿Alguna vez te cruzaste con un animal vestido de reno en la naturaleza? ¿Alguna vez te cruzaste con un perro salvaje usando zapatillas o una corbata? Ellos no necesitan nada de eso. Y cuando los obligamos a usar cualquier objeto fuera del collar o arnés, los estresamos. «Nos estamos pasando de la raya. Es una falta de respeto a su naturaleza», insiste.

«Se trata de una relación. No se trata de una propiedad.
Y en toda relación debe haber consentimiento y acá no lo hay».
Jackson Galaxy


Entonces, cuando nosotros como tutores responsables tomamos alguna decisión respecto de ellos, esta debe ser la mejor para su bienestar. Si vestirlos puede provocar estrés al perro, imaginen un animal rescatado que ha pasado por todo tipo de violencia. ¿Qué derecho tenemos de hacerles semejante cosa? NINGUNA. A un animal estresado le bajan las defensas igual que a los humanos. Y si encima está alimentado con comida ultraprocesada, esto podría enfermarlo severamente.

En el episodio de nuestro podcast dedicado a la humanización animal, el antropólogo Juan Manuel López Manfre dice algo real, concreto y terrible: «todo esto es una moneda de dos caras. Por un lado, humanizarlos significa que los consideramos parte de nuestra vida, parte de nuestra familia pero negando su propia forma de existencia. Los incluimos en el clan pero negando que son otra especie».

Si ellos pudieran hablar, seguramente nos mandarían al demonio pero en cambio se ponen tiesos, se sacuden, tiemblan, tratan de zafarse, agitan la cabeza o se esconden. ¿Y que hacen los dueños? Los fotografían y los exponen para que otras personas compartan y llenarse de corazones. Melisa de Sinergia Animal, remarca: Veo innecesario colocarles botitas, gorras, anteojos, etc. Les puede causar miedo, estrés (innecesario), ansiedad, irritacion, molestia para moverse con normalidad. No porque a nosotros los humanos nos guste o porque se vean tiernos, quiere decir que ellos la esten pasando bien.

Pinterest, ya lo dijimos muchas veces, es el lugar más siniestro sobre la tierra en este aspecto. Allí podemos ver gente que le da dulces (tortas, helados, crema) a perros y gatos. ¡Gente que los hace caer o los pone en peligro solo para filmarlos! Personas que los disfrazan o los asustan. Y todos esas barbaridades son muy bien recompensadas con un montón de seguidores y, lamentablemente, la plataforma no permite denunciar nada de eso.
«Cada vez que entro a tik tok, instagram o facebook y veo un animal disfrazado, simplemente me desgarra un poco las entrañas», concluye Galaxy. A nosotros nos ocurre lo mismo. LOS ANIMALES NO SON COSAS. Apreciemos a nuestros gatos y perros por lo que son. Basta de abuso.