Adaptación al transportín

Cuando adoptamos un gato, debemos catificar la casa. No es algo estéticamente lindo pero no queda otra salida. Y el transportín debe formar parte del plan.

El transportín es una herramienta fundamental en la vida nuestros gatos y por eso, nuestra misión consistirá en que el animal se acostumbre a verlo en la casa.
Es complemente normal que los felinos, al ser depredadores, se pongan muy nerviosos al descubrirse atrapados en una jaula que además, ven una o dos veces al año. Y no solo eso: también representa encierro, olores nuevos, un viaje aterrador hacia una clínica que, en algunos casos, estará llena de animales. Todas estas amenazas los alteran a tal punto, que terminan peleando con uñas y dientes con tal de no ser metidos ahí. Lamentablemente, esta es una de las razones por las cuales muchos guardianes prefieren dilatar la visita al veterinario y eso no está nada bien.

Gato descansando en su transportín


1. Haciendo la tarea.

El primer gran paso es incorporar el transportín en nuestro día a día, como si fuese un mueble más y ubicarlo en un lugar que el gato considere seguro y le guste. Una vez allí, podés retirar la puerta (o dejarla abierta) para que él lo inspeccione todas las veces que tenga ganas. También podemos poner ahí sus juguetes, su manta favorita y rociarlo con feromonas sintéticas.
¿Qué son las feromonas? Son sustancias químicas que los animales producen y liberan al medio ambiente, afectando el comportamiento de otros de su especie. Los gatos emiten distintos tipos de feromonas según la ocasión o necesidad. Seguramente habrás visto más de una vez a tus gatos frotándose la cara contra una superficie, ¿no? Es así como van marcando aquellos lugares que consideran tranquilos y seguros. La feromonas sintéticas son una copia sintética de la feromona facial felina.

2. Tips.

Otra buena idea antes de salir de casa rumbo al veterinario es cubrir la jaula con una tela (cat carrier cover) para que el gato pueda tener un viaje tranquilo, sin cruzar mirada con otros gatos y perros, evitando así acumular más tensión.
También sugerimos usar flores de Bach para que estas salidas de casa no sean tan traumáticas. La ventaja de sacar turno con tiempo en la veterinaria es, justamente, la posibilidad de ir relajando al gato para cuando llegue el gran momento.

Las feromonas u hormonas faciales sirven para que los gatos puedan calmarse y sentirse seguros. Los veterinarios decidieron aprovechar esto imitándolas en el laboratorio. Así nacen las feromonas sintéticas que tanto recomendamos y que ayudan a bajar el nivel de stress felino.

El mejor transportín

Si hay animales en la casa, el transportín debe estar integrado a nuestra vida. Esa es la única forma de que el gato no lo vea como una amenaza a la hora de ir al veterinario.

El mejor transportín

Es curioso pero aún hay personas que minimizan la importancia del transportín aún teniendo dos o más gatos y lo cierto es que se trata de un objeto fundamental a la hora de ir a consulta veterinaria o salir de casa con el gato por algún imprevisto.

1. Los modelos.

Hoy por hoy, la variedad de transportines disponibles en el mercado es casi infinita. Hay mochilas con claraboya, bolsos con cierres, cajas rígidas, bolsos más rígidos con abertura frontal, etc. Lo mejor es elegir siempre un transportín clásico (Guliver es una de las mejores marcas que podemos encontrar en Argentina) que tenga dos tipos de abertura: superior y frontal. Es feo y poco cool pero es lo mejor para el animal y bastante práctico a la hora de sacar al gato durante la consulta. Además, es seguro, fácil de limpiar, tiene buena ventilación y permite que el gato pueda sentirse levemente más relajado al salir de casa.

2. La seguridad.

Al gato no le gusta estar enjaulado y suele estresarse mucho cuando lo metemos en la caja transportadora, exponiéndolo a una situación que no puede controlar. ¿Y por qué este tipo de transportador es el mejor? Porque tiene el espacio justo para que el animal vaya cómodo sin que se le derrumben los laterales (en el caso de los bolsos, por ejemplo) y porque puede viajar seguro cuando vamos en el auto.
Además tiene muy buenos cierres, algo fundamental para evitar la fuga del felino. Vienen en tres tamaños, según el peso del animal. Y son muy duraderos. Recuerden que el transportador debe formar parte de nuestra vida y estar al alcance del gato en todo momento para que, cuando lo tengamos que llevar a la consulta, no lo sienta como una amenaza.